Santoral 10 de septiembre

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Santoral del día 10 de septiembre según el Martirologio Romano.

Santo del 10 de septiembre

san Nicolás de Tolentino
San Nicolás de Tolentino

Nicolás de Tolentino

Nicolás de Tolentino (Sant’Angelo in Pontano; 1245 – Tolentino; 10 de septiembre de 1305) fue un fraile, sacerdote y místico católico italiano.

Se le considera protector de las almas del Purgatorio​ e intercesor por la justicia, la maternidad, la infancia y la salud.

Permaneció treinta años en el convento de Tolentino dedicado a visitar a los enfermos, consolar a los afligidos y socorrer a los pobres.

Declaró que en una ocasión, hallándose gravemente enfermo, tuvo una visión de la Virgen María que le daba de comer unos bocados de pan, con lo que quedó repentinamente sano. En memoria de ello, se bendicen en el día de su festividad unos panecillos llamados «de San Nicolás».

Se le atribuyen más de 300 milagros, acontecidos tanto en vida como post morten.

La iglesia católica conmemora este santo el 10 de septiembre.

Todos los santos: Santoral 10 de septiembre

  1. En Alejandría, en Egipto, san Nemesio, mártir, que, acusado falsamente de ladrón, fue llevado a juicio y absuelto por el juez, pero después, en la persecución bajo el emperador Decio, fue acusado ante el juez Emiliano de profesar la religión cristiana, siendo, por ello, atormentado con reiterados suplicios y quemado con ladrones a semejanza del Salvador, que sufrió la cruz entre ellos (251).
  2. Conmemoración de los santos Nemesiano y compañeros Félix, Lucio, otro Félix, Liteo, Poliano, Víctor, Jaderes y Dativo, todos los cuales, como obispos, presbíteros y diáconos, en la rabiosa persecución que se levantó en África siendo emperadores Valeriano y Galieno, fueron apaleados por confesar a Cristo y después atados con grillos y llevados a cavar en minas de metal, donde, entretanto, recibían cartas exhortativas de san Cipriano para mantenerse firmes en los preceptos del Señor, soportando las cadenas del suplicio (257-258).
  3. En Constantinopla, santa Pulqueria, defensora y promotora de la fe ortodoxa (453).
  4. En Novara, región de la Liguria, en Italia, san Agabio (antes Agapio), obispo (s. V).
  5. En Albi, de Aquitania (hoy Francia), san Salvio, obispo, que, procedente de la vida claustral, fue promovido a la sede a su pesar y, al declararse una fuerte epidemia, como buen pastor no quiso ausentarse de su ciudad (584).
  6. Cerca de Spira, en la Renania, de Austrasia, en Germania, pasión de san Teodardo, obispo de Tongres y mártir, que fue asesinado yendo a visitar al rey Childerico (c. 670).
  7. En Avranches, de Neustria (hoy Francia), san Autberto, obispo, promotor del culto a san Miguel Arcángel en el monte Tumba (hoy Saint-Michel de Tombelaine-sur-Mer) (c. 725).
  8. En el monasterio de Locedio, en Vercelli, del Piamonte, beato Oglerio, abad de la Orden Cisterciense (1214).
  9. En Tolentino, del Piceno, en Italia, san Nicolás, presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que, fraile de rigurosa penitencia y oración asidua, severo consigo y comprensivo con los demás, se autoimponía muchas veces la penitencia de los otros (1305).
  10. En Nagasaki, de Japón, beatos Sebastián Kimura, de la Compañía de Jesús, Francisco Morales, de la Orden de Predicadores, presbíteros, y cincuenta compañeros48 mártires, entre sacerdotes, religiosos, matrimonios, jóvenes, catequistas, viudas y niños, todos los cuales murieron por Cristo, martirizados con crueles tormentos en una colina ante ingente multitud (1622).
  11. En Londres, en Inglaterra, san Ambrosio Eduardo Barlow, presbítero de la Orden de San Benito, mártir, que durante veinticuatro años confirmó en la fe y piedad a los católicos de la región de Lancaster y fue apresado el día de Pascua mientras predicaba, siendo condenado a muerte, bajo el reinado de Carlos I, subiendo, después de un tiempo de cárcel, al patíbulo de Tyburn (1641).
  12. En aguas marítimas, frente a Rochefort, en la costa de Francia, beato Jacobo Gagnot, presbítero de la Orden Carmelitana y mártir, que, durante la Revolución Francesa, por razón de su sacerdocio fue inhumanamente embarcado en una mísera nave, donde, ayudando a los enfermos concautivos, desfalleció consumido y contagiado de enfermedades (1794).

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