Santoral 22 de junio

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Santoral del día 22 de junio según el Martirologio Romano.

santo del 22 de junio Santo Tomás Moro
Santo Tomás Moro

Santo Tomás Moro

Tomás Moro fue un pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés del siglo XVI, que fue además poeta, traductor, lord canciller de Enrique VIII, profesor de leyes, juez de negocios civiles y abogado.

En 1535 fue enjuiciado por orden del rey Enrique VIII, acusado de alta traición por no prestar el juramento antipapista frente al surgimiento de la Iglesia anglicana, oponerse al divorcio con la reina Catalina de Aragón y no aceptar el Acta de Supremacía, que declaraba al rey como cabeza de esta nueva Iglesia.

Su obra más importante fue Utopía, en la que aborda problemas sociales de la humanidad, y con la que se ganó el reconocimiento de todos los eruditos de Europa.

La iglesia lo conmemora cada 22 de junio con ocasión de la efeméride de su fallecimiento.

Todos los santos: Santoral 22 de junio

  1. San Paulino, obispo, el cual, recibido el bautismo en Burdeos, renunció a la dignidad consular y, de noble y rico, por Cristo se hizo pobre y humilde. Habiéndose trasladado a Nola, junto al sepulcro de san Félix, presbítero, para seguir su ejemplo abrazó una forma de vida ascética con su mujer y sus compañeros. Ordenado obispo, se distinguió por su erudición y santidad, acogiendo a los peregrinos y ayudando a los desvalidos (431).
  2. Santos Juan Fisher, obispo, y Tomás Moro, mártires, que, por no aceptar el matrimonio del rey Enrique VIII y mantenerse fieles al primado del Romano Pontífice, fueron encarcelados en la Torre de Londres. Juan Fisher, obispo de Rochester, varón conocido por su erudición y por la dignidad de vida, fue degollado este día ante la cárcel, por mandato del rey. Tomás Moro, padre de familia, de vida integérrima, presidente del consejo real, por mantenerse fiel a la Iglesia Católica murió el día 6 de julio, uniéndose así al martirio del obispo (1535).
  3. En Roma, conmemoración de san Flavio Clemente, mártir, a quien el emperador Domiciano, con el que había ejercido el consulado, condenó por negarse a adorar a los dioses paganos, muriendo por su fe en Cristo (96).
  4. En Verulamio (hoy Saint-Albans), en Gran Bretaña, san Albano, mártir, el cual, según narra la tradición, aún no bautizado recibió en su casa a un clérigo, que le instruyó en la fe cristiana. Cubriéndose con sus vestidos, se entregó a las autoridades y fue degollado después de ser azotado y torturado (c. 287).
  5. En Léon, en la Bretaña Menor, santos Julio y Aarón, mártires, que padecieron después de san Albano, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano, y tras ser torturados de diversas maneras, consumado su combate entraron en el gozo de la ciudad del cielo (s. IV in.).
  6. En Dólica, en Siria, san Eusebio, obispo de Samosata, que en tiempos del emperador arriano Constancio visitaba de incógnito, con indumentaria militar, las iglesias de Dios, para confirmarlas en la fe católica. Fue exiliado a Tracia por el emperador Valente, pero, recuperada la paz de la Iglesia, volvió a recorrer las comunidades, hasta que una mujer arriana le arrojó una teja que le hirió en la cabeza, alcanzando así el martirio (379).
  7. Conmemoración de san Nicetas, obispo de Remesiana, en la Dacia, al que alaba san Paulino de Nola en uno de sus poemas por haber convertido en ovejas a los bárbaros al enseñarles el Evangelio, por convencerles de vivir unidos en paz y por haber obtenido que gente inculta y ladrones aprendiesen a cantar a Cristo con un corazón romano (c. 414).
  8. En Roma, en Letrán, beato Inocencio V, papa, el cual, perteneciente a la Orden de Predicadores, enseñó teología en París y ocupó, a su pesar, la sede episcopal de Lyon. Junto con san Buenaventura, preparó el segundo concilio ecuménico de Lyon, para tratar de la unión entre latinos y griegos, y elevado a la cátedra de san Pedro, desempeñó su oficio por breve tiempo, más mostrado que dado a la Iglesia Romana (1276).
  9. En Laval, en Francia, beata María Lhuillier, virgen y mártir, que, recibida entre las Hospitalarias de la Misericordia, durante la Revolución Francesa fue decapitada por mantenerse fiel a los votos religiosos de la Iglesia (1794).

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